
Mi lema es: pocos productos, pero bien escogidos. Y desde que descubrí los efectos del iluminador, no he podido prescindir de este cosmético corrector. Seguramente, si te miras al espejo, te darás cuenta de que algunas zonas de tu rostro se encuentran siempre sombreadas. En mi caso, por ejemplo, tengo la piel del ángulo interno del ojo algo oscura, lo que yo creo que resta luz a mi mirada.
Al comentarle esto a una amiga mía, me recomendó que me aplicara un toque de iluminador en la zona del lagrimal y que, después, lo difuminara con las yemas de los dedos para evitar posibles barreras de color. ¡Es mágico! Realmente, me veo mucho más guapa porque, simplemente, hago mejor cara. Es como si tuviera la mirada más descansada. Yo lo utilizo en la zona del lagrimal, pero también puede aplicarse bajo el arco de las cejas, en las aletas de la nariz, junto a las comisuras de los labios y en el hoyuelo de la barbilla.
Fuente: Revista Pronto
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