Hemos recopilado los secretos de los mejores maquilladores para que, en poco más de cinco minutos, luzcas un cutis sin rastro de ojeras, granitos, manchas o rojeces. Conseguir una piel uniforme e inmaculada es más fácil de lo que parece. ¡Únete a nuestra operación camuflaje!
Mirada radiante sin ojeras
Igualando el tono de las ojeras con respecto al de la piel del resto de la cara se consigue una mirada más joven y descansada. Te explicamos cómo:
La elección del color
Si tus ojeras adquieren una tonalidad azulada, escoge un antiojeras en un tono amarillo y, si son más bien marronáceas, elige un corrector en un tono beige rosado. Aunque el fondo de maquillaje se encargará de unificar la tonalidad final del cutis, no caigas en el error de emplear un corrector demasiado claro, ya que corres el riesgo de sufrir el llamado efecto “oso panda” o “antifaz”.
¿De qué textura?
Si bien los de textura cremosa aseguran una cobertura total, en caso de piel seca o madura, es preferible utilizar una fórmula fluida, para que el producto no se cuartee con el paso de las horas. De sucederte, rehidrata inmediatamente la zona con una gota de crema hidratante.
Pon cerco a los dichosos granitos
El corrector verde es tu aliado
Después de purificar la piel y extenderte una hidratante acorde a tus necesidades, aplica localmente un corrector en un tono verdoso, el color que mejor neutraliza los tonos rojizos de los granitos. Bordea el grano ligeramente con un pincel y difumina el producto.
Atenta a la composición
Algunos correctores antiacné, además de contener pigmentos que neutralizan el color del grano, incorporan ingredientes antisépticos, calmantes y con efecto cicatrizante.
El toque maestro
Después de extender tu fondo de maquillaje habitual, aplica una fina capa de polvos sueltos. Este cosmético te ayudará a fijar los productos así como a prevenir los brillos, otro martirio de las pieles grasas.
Cicatrices que se vuelven invisibles
Corrector en tono marfil
Con el tiempo, las cicatrices tienden a adquirir una tonalidad más oscura, así que lo ideal es utilizar un corrector en formato barra -el que proporciona mayor cobertura-, en un tono marfil y en acabado mate. Aplícalo siguiendo el dibujo de la marca y difumina.
Piel grabada
Si el acné o la varicela te han dejado marcas en la piel, emplea un fondo de maquillaje de textura cubriente, formulado, a ser posible, con siliconas no volátiles. Este novedoso componente ayuda a rellenar las pequeñas hendiduras de la piel (así como las finas líneas de expresión), dejando la epidermis completamente lisa.
Rojeces y manchas de sol bajo control
Unifica el tono de la piel
Si tu cutis se enrojece con facilidad o los pequeños capilares de los pómulos o de la base de la nariz se hacen visibles, cubre la zona a tratar con un poco de corrector verde. En caso de manchas cutáneas, aplica sobre la la zona hiperpigmentada un corrector uno o dostonos más claros que tu piel.
Bases correctoras
Si se trata de un problema generalizado, te resultará más rápido extender por todo el rostro un fino velo de base correctora. Elígela de color malva, en caso de manchas oscuras; de color amarillo, si las manchas son claras o con pigmentos verdes si deseas ocultar las rojeces. La mayoría de estas bases no están pensadas para usarse solas, sino como paso intermedio entre la hidratante y el fondo de maquillaje.
Pequeños defectos con solucion
Nariz aguileña
Empolva el caballete de la nariz con un maquillaje un tono más oscuro que el utilizado para el resto de la cara.
Barbilla saliente
En este caso, el maquillaje más oscuro debe aplicarse en la zona más saliente del mentón.
Doble mentón
Lograrás disimular la “papada” aplicando el maquillaje más oscuro por debajo de la línea de la mandíbula.
Fuente: Revista Pronto
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