¿QUÉ HAY DE NUEVO BAJO EL SOL?

Piel hidratada

Piel hidratada

El moreno cartón, además de ser un auténtico problema para la salud, está totalmente fuera de moda. Triunfa la piel dorada, ‘acariciada’ por el sol y, sobre todo, hidratada al máximo. Cada vez más los expertos alertan sobre los efectos derivados del cambio climático en la piel. Nadie duda de que la reducción de la capa de ozono se traduce en una mayor filtración de las radiaciones ultravioleta en general y de las UVA en particular, lo que causa efectos negativos sobre la epidermis.

A esto hay que añadir otras consecuencias, como el aumento  de la temperatura (se incrementan los problemás de piel sensíble) y el descenso de la humedad (más deshidratación y descamación).

¿Cómo protegerse?

Básicamente, el `sistema de blindaje’ es el mismo que se activa cuando nos exponemos al sol:

Piel hidratada

Un truco para potenciar el efecto de los productos hidratantes es humedecer el rostro antes de ponerse la crema facial y no secarse tras la ducha al aplicarse la corporal. El agua ‘hincha’ las células epiteliales  y atenúa las marcas.

Humedad corporal

Si el ambiente es muy seco, usa un humidificador. No te olvides de beber mucha agua y evita el alcohol, que actúa como un papel secante sobre los niveles de líquido corporal.

Protección

Según los expertos, el mejor fotoprotector es llevar ropa adecuada y ponerse a la sombra. Las gafas deben estar homologadas (símbolo de la CE y grado de protección de o a 4) y absorber el 100% de las radiaciones UV.

Ultimas reglas para estar morena

No son obligatorias, pero casi todos los fabricantes las acatan como si fueran dogmas. Hablamos de las nuevas recomendaciones sobre fotoprotección que ha elaborado la Comisión Europea. Te informamos:

El factor de protección (FPS): Se agrupa en cuatro categorías: baja (6 y 10); media (15, 20 y 25); alta (30 y 50) y muy alta (+50). En las etiquetas deben aparecer especificadas cada una de estas características.

La doble protección: Un producto adecuado para el cuerpo debe asegurar tanto la protección UVB como UVA.

La megaprotección: La existencia de factores de protección muy altos (+50), aunque en un principio no potencian sustancialmente la coraza que el organismo necesita frente a la radiación UV, sí ofrecen mayor rango de seguridad al producto solar.

La aplicación: La cantidad de producto gira en torno a los 2 ni lo que equivale a seis cucharillas de café (unos 36 gr) para todo el cuerpo de una persona adulta.

La clave de un bronceado sano, seguro y duradero es conseguirlo de forma progresiva y, para ello, nada mejor que echar mano de una serie de trucos que  te darán unos resultados excelentes.

Del blanco nuclear…al primer moreno

Para lucir un bonito bronceado es imprescindible que la piel esté sana y cuidada:

La limpieza es esencial, aunque no te maquilles, ya que ahora el cutis transpira más. Los tónicos faciales son una buena opción. A sus propiedades purificadoras se suma el efecto frescor que siempre proporcionan y que se potencia aún más si se conservan en la nevera.
La exfoliación es esa varita mágica que permite presumir de un bronceado uniforme. Gracias a ella se eliminan las células muertas (por la acción del sol) y da paso a nuevas células sonrosadas y listas para ponerse morenas. Lo ideal es exfoliarse una vez por semana. También es importante utilizar un hidratante adaptado a tu tipo de piel, que además incluya factor de protección solar.

De menos a más

El peor error que puedes cometer es conseguir un moreno artificial a base de añadir capas de maquillaje a tu rostro. Tienes otras opciones mejores a tu alcance:

Cremas coloreadas con efecto bronceado inmediato. Muchas de ellas aportan un plus de brillo gracias a las partículas nacaradas de su fórmula.
Hidratantes que contienen autobronceador. Incluyen una pequeña proporción de sustancias que, a medida que se extiende el producto, aseguran un tono progresivo y duradero. Unas son específicas para el rostro y otras para el cuerpo.

Teniendo en cuenta lo agresivo que puede resultar el sol para la piel, no está de más reforzarla y no cargar toda la responsabilidad sobre los fotoprotectores. Recurre a los aceleradores o precursores del bronceado, que aumentan la producción de melanina (pigmento que protege a la epidermis de los rayos solares).

Cremas presolares. Contienen una enzima, la tirosina, que activa la producción de melanina. Lo más novedoso son los parches presolares, un tratamiento de dos semanas en las que hay que aplicar el parche por la noche, en una zona bien exfoliada y seca.

Luce un tono Brasileiro

Protegerse frente a los rayos, sí, pero… ¿como, cuándo y cuánto? La respuesta a estas incógnitas tiene un nombre: fototipo. Tan importante es usar un índice de protección adecuado, como un buen producto solar.

Así actúa el sol

De 9 a 12 h: Bronceado pasivo. Los rayos inciden sobre nosotros, pero sin abrasarnos, lo que permite que la piel vaya  cogiendo cierto tono, sin llegara quemarse.

De 12 a 15 h: Alerta máxima. Momento en el que los rayos solares son, con diferencia, más dañinos. Así que… evita totalmente exponerte al ‘astro rey’ durante estas horas tan peligrosas. Te aconsejamos el trinomio baño-paseo-sombrilla.

De 16 a 17.30 h: En guardia. Lo más arriesgado durante este momento del día es quedarse dormido bajo el sol. La mejor estrategia para curarte en salud es cubrir las zonas sensibles, como los hombros, ya que los rayos inciden más sobre ellas.

Desde las 18 h: Happy hour. Los rayos UVA reducen su intensidady es el momento de conseguir ese tono dorado.


Fotoproteccion en cuatro pasos

1. La cantidad

Opta siempre por aplicarte el producto de forma generosa para que el protector solar resulte eficaz. Según los expertos de la OMS, estos deben administrarse en cantidades similares a 2 mg/cm², lo que equivale a seis cucharillas de café.

Un estudio de dermatologos norteamericanos confirma que normalmente sólo nos aplícanos un 50% de la cantidad de producto recomendada, de forma que nos aseguramos la mitad de la protección del FPS.

Un consejo

Pásate con la cantidad y no te quedes corta. Póntelo delante de un espejo para comprobar que lo extiendes bien y hazlo media hora antes de exponerte al sol.


2. La hora y el lugar

El sol es más dañino para la piel en las horas centrales del día (12.00 a 16.00 h), incluso si está nublado. Evita exponerte durante esta franja horaria. También debes fijarte en otros factores, como el lugar en el que veraneas (a menor latitud, la acción de los rayos nos llega de forma perpendicular, por lo que hay más horas de insolación) y en el índice mundial de radiación UV.

En países cercanos al Ecuador, los niveles de radiación en verano pueden llegar hasta 20 (por encima de 11 se considera exposición extrema), mientras que en Europa no suelen ser superiores a 8, aunque a veces en las playas sí son más altos.

Un consejo

Las reacciones de tu cuerpo son la pista. Siempre que notes la piel excesivamente tirante, sudes en exceso, tengas más sed de lo normal o te duela la cabeza, ¡retírate…!

3. El atrezo y el tiempo

No puedes estar así, sin más, frente al sol. Ten a mano camiseta, gorra y gafas que bloqueen al 100% el paso de las radiaciones. El maquillaje debe contener FPS. Abstente dé los productos con alcohol para evitar la aparición de manchas.

El bronceado ha de ser progresivo: no pases de los 10 o 15 minutos el primer día y aumenta el tiempo poco a poco. Otro producto básico es el agua: hidratarse bien previene el riesgo de una insolación.

Un consejo

Pasear por la playa es un ejercicio que tiene un plus añadido. El aire que se respira está cargado de iones negativos y cuando ese introducen en nuestro cuerpo nos producen un efecto calmante.

4. Los otros cosméticos

Mucho cuidado si estas alfahidroxiácidos (AHA), betahidroxiácidos (BHA) o retinoides. Estas sustancias hacen que lá dermis se demasiado sensible a los efectos del sol. Si te aplicas más de un producto con filtro solar, ten en cuenta que los factores de protección no se suman (esto significa que un FPS de 8 y otro de 15 no dan como resultado un FPS de 23).

Un consejo

Si utilizas maquillaje solar, ¿cuándo te aplicas el fotoprotector? Debe ser lo último que te pongas, porque si lo extiendes antes y luego le añades humectante o un producto antiacné, podrías disminuir o diluir, sin darte cuenta, la eficacia de este filtro.

Texturas para todos los gustos

Crema:
Es la más espesa, rica en componentes hidratantes, por lo que está especialmente indicada para dermis secas. Para las demás pieles puede resultar muy grasienta.

Leche solar: Muy suave y refrescante, se absorbe rápidamente por la epidermis, gracias a sus fórmulas ricas en aceites o agua, con la ventaja de que no deja una sensación pegajosa. Adecuada para pieles normales.

Gel: Preparación que se obtiene a partir de un líquido al que se le añaden sustancias hidratantes y foto protectoras. Se adaptan muy bien a la piel. Debido a su elevado contenido en agua y a que no tienen grasas y emulsionantes son agradables y refrescantes. Indicados para las dermis mixtas, grasas o con tendencia al acné.

Spray: Es el método más cómodo para exposiciones largas al sol, ya que se aplica con un vaporizador. Protege, aporta frescura y mucha ligereza. Muy interesante para las pieles sensibles y grasas.

Aceites secos: Se extienden con facilidad, pero dejan una capa fina, por lo que su protección es mínima.

Bálsamo: De consistencia semisólida, dejan una capa blanquecina. Recomendado para pieles que necesitan un extra de protección o para zonas delicadas (lunares…).

Gelatina: Sus propiedades son similares a las del gel, pero su textura es más sólida. Baja protección.

Agua, loción y tónico: Fórmulas líquidas, hidratantes, libres de grasas y refrescantes. Eliminan de la piel los restos de arena y sal marina. Se presentan en aerosol y llegan a zonas difíciles. índice de protección muy bajo.

Barra:
Se forman con diferentes tipos de ceras, que dan lugar a una textura sólida. Su gran ventaja es la máxima resistencia al agua y transpiración, pero su principal inconveniente es que son demasiado pastosas.

Manteca: Se fija muy bien en la piel, es resistente al agua y su permanencia es prolongada. Indicado para pieles más secas.

Mousse: Debido a su suavidad y frescor, se le llama ‘cosmética de placer’. Especial para pieles sensibles y enrojecidas.


Después del calor

El grito de guerra debe ser… ¡no sin mi hidratante! Por muchos mimos recibidos, la mayoría de las pieles terminan las vacaciones con un déficit de agua o manchas solares. ¡Ponte manos a la obra para remediarlo lo antes posible!

La piel contiene aproximadamente un 64% de agua repartida en sus diferentes capas y, para mantener ese elevado nivel de humedad, produce de forma continua aceites naturales que se pierden en gran medida durante el verano, debido a la acción del sol y otros agentes ambientales. De ahí la importancia de emprender una estrategia de reparación postsolar. Para ello, hay dos opciones: el after sun y las hidratantes.

Aunque aparentemente parecen redundantes, en realidad son complementarias, teniendo en cuenta la importantísima misión que desempeñan en esta época. La única diferencia es que el after sun ejerce una mayor acción calmante y refrescante inmediata (suelen incluir ingredientes como el mentol), mientras que los efectos de la hidratante actúan en un plazo un poco más largo. Estas son las cuatro razones por las que es imprescindible recurrir a estos cosméticos:

Refrescan y descongestionan: Incorporan agentes que alivian, como el extracto de caléndula y la camomila.

Aportan un plus de nutrición: Restablecen el equilibrio hidrolipídico de la epidermis gracias a la acción de agentes como el aloe vera, la glicerina, aceites vegetales (de coco, oliva…), manteca de karité y proteína de leche.

Preservan la juventud de la piel: Los de nueva generación contienen colágeno, elastina, vitamina E y coenzima Q 10, ingredientes que reconstruyen muy  bien las defensas de la piel.

Hacen que el bronceado se conserve más tiempo: La acción hidratante y suavizante impide que la piel se descarne, con lo que así se asegura una mayor duración del color. Incluyen agentes como el retinol, que estimula la renovación celular unificando la epidermis y dando lugar a un bronceado más brillante y uniforme.

Fuente: Revista OK

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